¿SON LO MISMO TODOS LOS PRODUCTOS BASADOS EN ALGAS?


Las algas son organismos simples pero complejos de entender. No se trata exactamente de plantas, y en ningún caso son animales. Todavía más difícil de entender es la base bioquímica para los diversos beneficios que las algas y sus extractos aportan a los cultivos. La mayoría está de acuerdo hoy día en que la principal contribución al mejoramiento agrícola debido a los productos derivados de algas se debe a la presencia de reguladores de crecimiento de las plantas y estimuladores que tienen un efecto directo o indirecto en el cultivo.

De allí viene la pregunta lógica acerca de si todos los productos comerciales de algas serán similares en este aspecto. La respuesta es no, ya sea que nos refiramos a la pura y simple alga —menos usada en las prácticas agrícolas que en el pasado—, al extracto —en polvo, crema o líquido—, o a productos basados en algas con adición de nutrientes aminoácidos o ácidos húmicos.
¡Esto no necesariamente significa que algunos productos sean buenos y los otros malos! Las diferencias vienen de la composición inicial de la misma alga, pero también de la manera en que es procesada para obtener un extracto, de la mezcla final —a veces entre diferentes tipos de algas— y los distintos aditivos, y, lo último pero no lo menos importante, del tipo de cultivo y de las épocas de aplicación.

El uso de algas en la agricultura probablemente se remonta al Imperio Romano. En el siglo XVI en campos cercanos a la costa de Escocia y después también en Francia, algas lavadas se usaban como abono orgánico. Desde esos primeros días, aplicaciones de diversos tipos de productos de algas han sido estudiados. La investigación ha mostrado que el mayor crecimiento y rendimiento gracias a estos productos a menudo alcanza una magnitud que no puede ser solamente atribuida a los nutrientes que los componen. También se ha observadas otras ventajas, como el mejoramiento de la absorción y translocación de nutrientes, resistencia a las enfermedades y al estrés, capacidad de soportar las heladas y una más larga vida en poscosecha.

SOLO UN PUÑADO DE ESPECIES TIENE USO AGRÍCOLA

En la actualidad el uso directo de las algas (por ejemplo, Fucus serratus) ha sido reemplazado por el empleo de polvos (ahora también microgranular) y extractos líquidos de algas secas o frescas. Más de 25.000 especies han sido identificadas en el mundo. Aun cuando en la agricultura se ha usado principalmente especies pardas (de color café) que crecen en aguas frías del Hemisferio Norte, tales como la muy comúnmente utilizada Ascophyllum nodosum, existen otras empleadas en el Hemisferio Sur, como Ecklonia maxima y Durvillaea potatorum. Diferentes especies (ver cuadro), tales como Laminaria y Sargassum (el equivalente tropical de Ascophyllum en términos de uso) son también ocupadas por algunos productores. En forma reciente se ha informado de beneficios con el uso de extractos de algas verdes y rojas.


Hasta un pasado muy cercano, a veces las recomendaciones sobrestimaron las virtudes de las algas, basándose en teorías que intentaban explicar la fitoactividad de los productos en los cultivos comerciales. Esencialmente, las algas contienen cuatro tipos de componentes: coloides, aminoácidos y nutrientes minerales, azúcares, y fitohormonas. Un postulado anterior era que los efectos se debían a los elementos trazas contenidos en las algas. No obstante, Blunden, uno de los más respetados investigadores en este campo, comprobó a principios de los años 80 que los niveles de los elementos traza en los productos de algas aplicados contribuían con una porción insignificante de los requerimientos de las plantas. Substancias encontradas en las algas, como el manitol y el ácido algínico, también pueden contribuir en la absorción y translocación de nutrientes, gracias a sus capacidades quelatantes. Por esta misma razón muchas compañías de fertilizantes agregan productos de algas a sus fertilizantes foliares.

Sin embargo, la teoría de fitoactividad preferida hoy, involucra la presencia de hormonas vegetales a bajos niveles. Biológicamente han sido identificadas moléculas activas de los dos grupos de reguladores de crecimiento de plantas, auxinas y citoquininas, en la mayoría de los productos de algas. También se ha reportado la presencia de actividad giberelínica en preparaciones de algas frescas, aunque con el almacenamiento la actividad cae de manera dramática a niveles insignificantes. Las betaínas, que en algunos aspectos actúan de manera similar a las citoquininas, asimismo han sido identificadas en productos de algas. La investigación demostró que inducen efectos del tipo regulador de crecimiento, como un aumento de las raíces o altos niveles de clorofila, y se comprobó que impulsan el ciclo del formaldehído, un mecanismo de resistencia existente en plantas y animales.

Una teoría más nueva involucra la presencia de moléculas oligosacáridas en productos de algas, que actúan como facilitadoras de la expresión del código genético implicado en el crecimiento y en los mecanismos de defensa de las plantas más evolucionadas. Todas las teorías indicadas probablemente contribuyen a las ventajas que los productos de algas tienen en los cultivos agrícolas y hortícolas. Sus usuarios por supuesto subrayarán uno u otro aspecto de la fitoactividad, dependiendo de la composición de las algas cosechadas y del proceso utilizado para obtener los extractos o la crema.


Una pregunta frecuente es si todos los productos de algas son similares. Aunque hay varias maneras de contestarla, la lógica actual es responder desde la perspectiva de que su mayor contribución al mejoramiento de los cultivos se origina en la presencia de reguladores de crecimiento y de otros componentes con acción similar.

Todas las plantas tienen hormonas vegetales, pero la especie, el estado de crecimiento, las diferentes partes de la planta, así como las condiciones climáticas, determinan diferentes niveles de contenido de cada grupo de reguladores de crecimiento. Lo anterior también resulta verdadero para las algas. Ellas no solo difieren en la disponibilidad de auxinas y citoquininas, sino también muestran diferencias importantes en la presencia de los distintos tipos de auxinas y citoquininas. Estos tipos, además de no ser iguales en su actividad biológica, estimulan respuestas diversas dentro de un grupo de reguladores de crecimiento. De manera similar, los niveles de componentes de los reguladores de crecimiento de las algas varían cuando se comparan las frondas (hojas) y estípites (tallos), o ejemplares de distinta edad. Así, los productos obtenidos de diferentes especies, pueden variar considerablemente, no solo en niveles de auxinas y citoquininas, sino también en la composición de cada tipo dentro de los grupos.

Es importante fijarse en el contenido de auxinas y citoquininas, pero también parece muy relevante mirar la proporción de unas en relación a las otras. Un producto donde las auxinas son dominantes, debería entregar una respuesta más del tipo auxina en una planta tratada. Del mismo modo, se esperaría que un producto genere una reacción más del tipo citoquinina cuando ésta predomine. Por lo tanto es probable obtener una respuesta más fuerte del tipo auxina cuando las plantas se tratan con un producto que tiene un contenido bajo de auxinas pero dominante en relación a las citoquininas (por ejemplo, un contenido de 10 miligramos de auxina contra 1 mg de citoquinina, o sea una proporción 10 a 1), comparado con un producto con un más alto contenido de auxina (por ejemplo 100 miligramos por litro) pero con un nivel de auxina no dominante (por ejemplo, 100 mg de auxina y 100 de citoquinina por litro, vale decir una razón 1:1). Esto fue confirmado con investigación en varios productos de algas.

LA COMPOSICIÓN DEPENDE DEL PROCESO DE EXTRACCIÓN

Hay muchas fórmulas para extraer los productos de algas del material en bruto: aplicación de calor, hidrólisis alcalina, fermentación, congelamiento, ruptura de la célula por presión diferencial, o combinación de algunos de los mencionados. El impacto de los distintos procesos resulta clave en la hidrólisis de los compuestos orgánicos. No porque un alga particular tenga cualidades superiores en el estado fresco, se va a poder decir lo mismo de sus extractos. El proceso obviamente tendrá un efecto también en la composición de los reguladores de crecimiento del producto final. Las citoquininas son moléculas bastante estables y no se verán muy afectadas por el método de extracción. Sin embargo las auxinas, en particular las que se encuentran en forma natural, son moléculas menos estables.
El uso de temperaturas sobre 40°C en el procedimiento es considerado perjudicial para el contenido de auxinas. La hidrólisis alcalina también tiene un impacto negativo en los niveles de auxinas del producto. La deshidratación puede promover oxidación, la cual a su vez afecta de manera negativa las auxinas. La deshidratación altera además la relación de auxinas y citoquininas del material en bruto. Por otra parte un producto que utiliza el proceso de ruptura de la célula por presión diferencial —un procedimiento sin uso de calor, químicos alcalinos o deshidratación—, ha demostrado tener la mayor actividad del tipo auxina en un test de enraizamiento comparado con otros productos que usan la tecnología de hidrólisis alcalina.
Análisis de citoquinina efectuados en un laboratorio checo, asimismo, mostraron interesantes diferencias cuando se sometió diferentes productos de algas a una acelerada prueba de poscosecha donde los productos eran sometidos a 54°C por un período de 14 días. En productos de dos especies diferentes, extraídos por el proceso de ruptura de la célula, se observó un incremento dramático del contenido de citoquinina al terminar el ensayo. Si embargo, la fuente de este aumento en los productos generados por rompimiento de la célula es incierta.
Las plantas con aplicaciones endógenas de auxinas y citoquininas dan respuestas que casi pueden ser descritas como opuestas, ya que las auxinas principalmente estimulan enraizamientos adventicios e inducen dominancia apical, mientras las citoquininas refuerzan el desarrollo de yemas laterales y la expansión de las hojas. Mientras las auxinas generan reacciones adicionales, como un mejoramiento del desarrollo floral, incremento de la cuaja y expansión celular, las citoquininas pueden causar aperturas de estomas y cambios en el tamaño y forma de la fruta. Ambos grupos de reguladores de crecimiento están involucrados en la división celular y pueden retardar la senecencia de las hojas.

LA RESPUESTA DEPENDE DEL CULTIVO Y DE LA OPORTUNIDAD DE LA APLICACIÓN

Un producto de algas que favorece el contenido de auxinas respecto al de citoquininas, por lo tanto, tendrá respuestas biológicas diferentes en las distintas etapas de crecimiento, comparado con uno que favorece las citoquininas. No solamente deben esperarse reacciones distintas, sino que la oportunidad de aplicación para lograr el resultado biológico óptimo dependerá de la etapa de crecimiento de la planta. En otras palabras, los extractos de algas en general son específicos y pueden dar una variedad de respuestas en distintos cultivos. En uvas, donde el contenido de poliaminas aumenta desde inicios de la etapa de floración, es más alta al inicio de la brotación y disminuye en los granos, la aplicación de un extracto de algas rico en betaína (intermediario hacia la síntesis de poliaminas) será más eficiente que otra alga menos rica en esa sustancia. La presencia de betaínas sirve para justificar algunas de las discrepancias en los resultados obtenidos al testear los extractos por su contenido de citoquininas.

Los productos que se sacan de una misma fuente con procesos de extracción sin diferencias importantes, pueden dar con perfiles muy parecidos y ser considerados similares. Sin embargo, los productos extraídos de diferentes especies de algas con procedimientos parecidos (o los que se obtienen de la misma fuente (o de fuentes distintas) mediante procesos muy diferentes) nunca podrán ser considerados productos similares, a menos que los perfiles de las hormonas de crecimiento de la plantas hayan sido probados como similares. Por consiguiente, las recomendaciones en la etiqueta respecto a la dosis y periodo de aplicación de cada producto, deben ser estrechamente seguidas. Una generalización podría conducir a un pobre resultado. Los productos tienen que ser usados separadamente en un programa, más bien que ser aplicados junto con otros extractos de algas como mezcla de tanque.

Los productos de algas se venden para ocuparlos solos y también en mezclas con suplementos de nutrientes, aminoácidos, y ácido húmico. Las respuestas de la planta frente a estos productos serán diferentes dependiendo del efecto biológico agregado del suplemento específico. La oportunidad y dosis de aplicación también diferirán según el suplemento y el factor de dilución al agregarlo.

Los productos de algas se han utilizado en cultivos comerciales por siglos. Aunque su exacto modo de acción no se encuentra desentrañado por completo, sus comprobadas ventajas han llevado a un sostenido incremento en el abanico de la oferta disponible en el mercado mundial.
La naturaleza y composición del material en bruto, el proceso de producción, la experiencia, la investigación y la calidad del procedimiento del control, sumados, juegan un rol crucial en el producto final. ¡No todos los extractos de algas son lo mismo! Como ya se dijo, esto no significa que algunos sean maravillosos y otros pésimos. Simplemente son diferentes y deben tener una variedad de usos... y niveles de precio. Para los compradores inexpertos en la complejidad de un producto de algas, el ejercicio nunca será fácil. Una cosa es segura: los llamados más potentes a usar productos de algas muy a menudo vienen de productores y agricultores que ya usan programas balanceados de fertilizantes, agroquímicos y gestión del agua.

Este artículo fue publicado por: La revista NewAg International y traducido y publicado por Revista Red Agrícola en Chile.
La fotografía no es del artículo. Pertenece a Gary McCarthy. 2001.